domingo, 14 de mayo de 2017

Del homo sapiens al homo loquens y de allí, al homo videns.




Quienes lean este trabajo tienen que partir de la idea de la evolución, de los “micos de Darwin”, no me interesa llegar a la consideración de si la evolución o la creación para explicar lo que quiero, seria una discusión bizantina. Lo cierto es que el hombre evolucionó, a través de los tiempos, los seres humanos de hoy, fueron cambiando, mutando hasta llegar a lo que somos físicamente. El parapitecus, el homo erectus, el homo sapiens son etapas que la criatura humana fue superando poco a poco, lentamente.

Uno de los ensayos mas enjundiosos de Federico Engels lo constituyó aquel que tituló “La importancia del trabajo en la transformación del mono en hombre” en el, el mecenas de Marx demostró,  que el empleo de las manos en la vida cotidiana y las necesidades que iban presentando los diferentes tipos de trabajos de esa criatura en evolución, fueron referentes de suma importancia para entender como el hombre se hizo grande. Engels hizo énfasis en las manos—otra referencia a las manos la vi en la única novela que escribió Stephan Sweig, pues su genero fue el biográfico, allí describió como movía con nerviosismo las manos una mujer mientras esperaba en el anden para huir con su amante. La novela la tituló “24 horas en la vida de una mujer”—pero esa disgregación es otra historia

Pedro Mir, el fantástico, escribió un informe de una investigación sobre semántica y semiótica,  que le encargo la Universidad Católica Madre y Maestra, dicho informe fue convertido en libro bajo el titulo de “El lapicida de los ojos morados”. En el comienzo del libro narra un episodio epopéyico en el cual, un infante de ocho años, asesina de una estocada a un adolescente de quince, colegial como él, con la mas inverosímil de las armas: un lápiz. De allí se desprende una observación que es propia, de cómo un arma contundente contra la ignorancia se convirtió en  medio—tan contundente por igual—para quitar la vida. 

Pero para el genial malabarista del lenguaje,  el significado de “lapicida” rebasa los términos fúnebres que los Códigos Penales le suponen, es decir la combinación de la raíz latina de “caedere” que significa matar o sinónimo de “cidio” y “homo” del latín hombre, que luego pasa a ser humanos cuando nos enredamos en el lenguaje sexista. Lo importante acá no es seguir la huella del libro de Mir—genial , lúdico, estético y un comprobante mas de su capacidad para danzar entre adjetivos, nombre, verbos y pronombres—sino, es llegar, sin pantomimas, a la existencia de esa línea recta que ha hecho del homo sapiens (el hombre inteligente) un homo loquens (el ser parlante) y que con mas posterioridad lo convierte en homo videns (el ser mediático).

El homo sapiens se convierte en homo loquens cuando aprende el método de comunicar mediante los sonidos que su conformación biológica le permite producir, descubre el instrumento poderoso que es todo el aparato emisor. Grandes acontecimientos mundiales se han echado a andar  por el solo empleo de la palabra, del discurso. Una parte importante tiene en la historia del mundo el discurso político desde que Aristóteles le dio categoría subliminal a la política (lo mas noble después de la filosofía). De hecho me atrevería a decir que el homo sapiens no puede separarse del homo loquens, este ultimo es su continuación y si no fuera así, la palabra no tendría la fuerza que tiene.

Desde Sócrates a Fidel Castro la historia de la humanidad registra grandes intervenciones: La apología de Sócrates, discurso con el que se autodefendió frente a sus inminentes verdugos, o el “I have a dreams”  del Dr. Luther King, “Las Catilinarias” de Marco Tulio Cicerón y mas posteriormente “Las Filípicas” 24 discursos contra el rey Macedonio Filipo, las enormes escaramuzas que hiciera desde el foro bogotano Jorge E. Gaitan y aquel discurso que provoco el acontecimiento conocido como el Bogotazo que cambio el curso de la historia en Colombia. Las hazañas verbales del que sin lugar a dudas es el dueño del discurso político mas influyente: José Velasco Ibarra cinco veces presidente del Ecuador y que fuera derrocado en 3 ocasiones, y solo pedía: “dadme un balcón…y les prometo que volveré”. Velasco Ibarra puso a prueba el Homo loquens una y otra vez con sobrado éxito.

“La historia me absolverá” discurso de autodefensa de Fidel Castro con el que se defendió de las acusaciones de conspiración para cambiar el curso de la democracia en Cuba, con solo un Código de Defensa Social en las manos  y que fuera posible gracia a su prodigiosa memoria de la cual alardeaba con altanería, cuando  rompía las paginas ya leídas de un libro. Demóstenes, Hitler, Churchil, Kennedy, Lincoln, Gandy y un largo etcétera, el homo loquens ha estado presente en la historia de la humanidad y ha dejado, sin lugar a dudas, su sello particular en cada caso y ha podido enderezar o torcer el curso de la historia.

En el caso dominicano, desde Fray Antón de Montesinos, cuyo discurso, sin ser hermoso contuvo una carga enorme de contenido y emotiva energía producto de lo que connotaba, pasando por Fernando Arturo de Meriño, Joaquin Balaguer, Jose Francisco Peña Gomez quien tenia una capacidad de envolver a sus oyentes en esa aura de emociones que desataban sus hiperbólicos adjetivos, Juan Bosch que mas que un orador enardecedor de masas era un excelso comunicador y dueño de una erudición que no daba lugar a perderse una coma de su discurso, hasta llegar a Marino Vinicio Castillo, uno de nuestros mejores oradores del foro; explayado en su concepción meta jurídica hacia “poesía del derecho”, es decir un tipo de prosa que combinaba la belleza del verbo con el contenido jurídico: “Se trata de un caso de cuatrerismo judicial donde los magistrados pisan peligrosamente la arena movediza del crimen”, decía en una querella que me correspondió leer.

Pero el discurso y su belleza idiomática cuando danzamos desde un lugar a otro creando imágenes que recrean la mente y hacen volar la imaginación del escucha, ha superado en gran medida su vida terrenal y ahora esta herido mortalmente por un flagelo que puede denominarse como “inmunodeficiencia idiomática”  una enfermedad sin reversa que sustituye las fonías por la imagen, es decir el homo loquens, da paso al homo videns. El cientista italiano Geovanni Sartori definió por allá por el año 1997, la sociedad que el llamo del homo videns, o sea la sociedad mediática, para esa época la sociedad de la radio y de la televisión sobre todo.

Su preocupación era básicamente como había cambiado el ser humano desde que fue sometido a una especie de idiotez colectiva a través de la televisión y, al mismo tiempo, sojuzgado por una incesante necesidad de medirlo todo estadísticamente. Esa preocupación le surge a Sartori hace 19 años, para esa época la internet era un proyecto que el ejercito norteamericano había comenzado  a poner en manos del publico y las grandes multinacionales de la comunicación se disponían a comercializar, si extrapolamos esa preocupación al mundo actual debemos verlo a través del tamiz de las redes sociales, Facebook, Instagran, Twitter, Snachat, audio y video por internet, YouTube y todo cuando ello significa en este momento y tendríamos que confirmar las preocupaciones iniciales de Sartori en tanto todos estos mecanismos dirigen nuestras vidas.

Somos una sociedad mediática, ahora con mas razón se asumen las preocupaciones del cientista italiano. El homo videns hace su entrada derrumbando las concepciones que permitieron al homo loquens sustituir al homo sapiens. En la época de la información somos partes de un gran teatro que trasciende fronteras y ha hecho del mundo una verdadera “aldea global”. Este escenario terráqueo nos convierte en actores y actrices de nuestra propia existencia, todo se publicita hoy día por las redes sociales, los conglomerados humanos se comunican mejor por whatapps que personalmente, quien no tiene una pagina en Facebook no tiene existencia real, es un poco menos que un salvaje, es un “antosocial”.

Este teatro moderno ha dado al traste con nuevos intereses e intenciones de la gente. Hemos cambiado la solidaridad, la bondad y la sensibilidad por los “likes” que te dan cuando subes una foto o un video—un episodio reciente da cuenta que una joven que intento suicidarse no fue socorrida en seguida porque todo el mundo grababa en su celular el acontecimiento—Esa carrera loca por figurar en la lista de mas seguidos, los que consiguen mas likes, los del video o fotografía viral, nos ha deshumanizado, El homo sapiens no tiene intenciones, por el momento, de demostrar sus condiciones intelectuales pues todo esta contenido en una página web o lo consigues con una búsqueda en google.

El creador del software mas famoso del universo y que logro atrapar en sus redes al 80% de la humanidad—es así como lo oye, cientos de miles de individuos alrededor del mundo—me refiero a Bill Gates, creador de Windows, ha dicho que en la sociedad del conocimiento el titulo no importa, sino tu desempeño, como sabes hacer las cosas, igual criterio externaba  ese ¨rey midas¨ de Cupertino Steve Job, acerca de la innovación y la tecnología y esa era de tecnología e innovación lleva consigo los medios de que nos permiten existir, que se enteren los otros que estamos viviendo, que respiramos aunque sea a través de un smatphone, o una table con un sistema operativo inteligente.  


El homo videns ha encontrado un magnifico universo para desarrollarse y conseguir la formas de ser parte de el y “convivir” si así se le puede llamar a inclinar hacia abajo la cabeza 35 grados para poner total atención a un teléfono, nuestra dependencia de estos aparatos ha traído consigo nuevas dolencias: problemas visuales, bursitis, dolores del cuello, de espalda que a veces degeneran en hernias, etc. Pero es así, cualquier cosa es soportable si de la tecnología se trata y nada importa, lo que importa si es que a tu nombre, se le agreguen tus redes sociales y los canales de comunicación donde te pueden localizar mas fácilmente. Seguido de tu nombre debe aparecer tu correo electronico, tu facebook, instagram, youtube y twitter, de lo contrario, eres un bicho raro, un tipo inexistente, fuera de este mundo, “un carajo a la vela” que ha abjurado de ser lo mas importante que se puede ser en esta sociedad: Un homo videns. Ahora con el perdón de ustedes, déjenme subir este articulo a la internet…

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