jueves, 27 de mayo de 2010
Mis Favoritos: El viejo Caya
Nació en Caballero, Cotuí aunque no hacía mucho honor al nombre del lugar donde venía, pues ese estar en guardia permanentemente lo hacia ríspido y de frases hirientes si era necesario. Se llamaba José Florentino Sánchez, pero prefería ser llamado por su "nom de guerr": Cayacoa.
En su historia personal se da cuenta que siendo Juez de Instrucción de la ciudad de Cotuí, entró al "Framboyan" , que para la época era el bar de moda y allí, permanentemente pernoctaban los ingenieros españoles que construían la presa de Hatillo y, al notarlo Florentino y, como fiel apurador de la quinta esencia de la melaza a punta de revólver lo saco por ser ellos quienes se habian robado el oro, violado las indias y todas esas tropelías de los españoles.
Al enterarse el cacique de la época, el legendario Machano Agramonte fue a visitarlo al tribunal y lo primero que le espectó fue: "¿...tu te crees que eres Cayacoa?" a partir de ese momento y hasta la fecha en Cotuí Florentino es Cayacoa!
Hombre de una formación excelsa y exquisita que lo hacia un verdadero maestro de la expresión, al nivel que fuera. Formado en el seno de la "Compañia de Jesús" abandona el seminario para dedicarse a la lucha política, como muchos jóvenes de su época es carcomido por las ideas comunistas, ideología a la que dedico largas horas de estudio llegando a conocer de memoria --pues gozaba de memoria prodigiosa--pasajes enteros de la guerra revolucionaria de Cuba, el Capital de Carl Marx y asi, toda una serie de textos emblemáticos de la época y de esa ideología.
Su enorme inclinacion por la lectura lo llevaron a leer toneladas de páginas y a formarse una cultura general a toda prueba, se puede decir que "el viejo Caya" era eso: un intelectual.
Su carrera de derecho la abandono para irse a China Continental donde se graduó de oficial en la Academia de Guerra de Nanking, al regresar de la gran nación asiática continuó sus estudios de Derecho en la UASD, graduándose posteriormente no sin antes involucrarse en las luchas políticas de la época.
Me llamaba "poeta" y a veces "maldito poeta del diablo" sobre todo cuando le ganaba en una discusion o cuando mis argumentos eran tan sólidos que abandonaba la discusión, en lo que nunca, o casi nunca, pude ganarle fue jugando al ajedrez, era dificil tener éxito con un individuo que habia sido Jesuista, que era Comunista y oficial de guerra, definitivamente no habia manera.
Cayacoa tenia sus afectos bien definidos, y a quienes queria los llamaba "hermano", a mi me decia que era "el hijo que nunca tuvo" y a veces se refería a mi como el alumno mas aventajado.
Recuerdo que en una ocasion, Octavio Lister, otro hermano, lo tildó de haber dicho un latinajo en una audiencia--ambos se enfrentaban en aquel juicio--con la expresion se hacia un despectivo del uso del latin y Florentino, ni corto ni perezoso como era le respondió con una frase considerada por mi como lapidaria: "Mientras el abogado deambulaba por los suburbios de Medellín, yo leía Las Catilinarias en el idioma original de su autor". Lister se habia formado de abogado en Colombia, por ello la referencia.
Como esa hay miles de anecdotas, con Luis Bautista, con Chelo Durán, con Tony Raful, en fin con tantos amigo-hermano que tuvo el gran Cayacoa. Nuestra relación nos acerco muchisimo, tanto que llore su muerte como si fuera un padre y asumi con el criterio del hermano su desgracia de los ultimos tiempos de su vida, allí postrado el cáncer lo venció. Esto que les cuento es muy poco de todo cuanto pasamos, pero con esto o con todo lo que sé José Florentino es y será hasta la hora de mi muerte uno de mis mejores favoritos.
jueves, 20 de mayo de 2010
Mimetizar la sociedad, sobre todo los medios

lunes, 17 de mayo de 2010
Mi "pata e'mulo" y yo
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Para mí, que mis raíces familiares por parte de madre estaban allí fue placentero y muy grato aquello, pero más aún por el hecho de sentirse uno jefe, me engancharon un viejo revolver enriquillo calibre 38, de los llamados “pata e´mulo” que cuando tenía suerte y lograba dispararlo era necesario hundirlo en un balde de agua para que enfriara, aquello era sumamente cómico pero, como ustedes comprenderán, me limitaba la capacidad de fuego, estando en Castillo como Fiscalizador, se presentó una vacante en Arenoso y hasta allí fui a parar con mis huesos y mi “pata e´mulo”.
Permanecí un año renunciando luego para dedicarme al ejerció después de recibirme definitivamente de abogado.
La experiencia de Arenoso fue aleccionadora, fue allí que comencé a desarrollar mi sentido de la persecución y la investigación y comprobé en el campo de la experiencia que yo era un persecutor, o sea, allí me di cuenta que yo era Fiscal. Las anécdotas y los momentos de tensión fueron muchos, lo primero es que yo sustituía a un señor que era un dirigente político Cirilo Frías y este el día que fui a tomar posesión me armó una turba que no dejo que yo asumiera la posición hasta que el impasse lo resolvió el Procurador de la Corte políticamente también.
El Juez de Paz con que trabaje era Francisco Mezcaín, quien además de Juez era constructor y vendedor de tanques de melaza, o sea que cuando en el lugar se instalaba un tanque para melaza, no había actividad judicial en Arenoso. Recuerdo que cuando el “magistrado” Juez tenía apuros por ir a llevar un tanque a otro pueblo o instalarlo llegaba diciéndome “me tengo que ir, búsqueme los expedientes que los vamos a condenar aquí mismo”; algunas veces debía enfrentarme con grupos que protestaban por una multa que para ellos resultaba excesiva, recuerdo que un joven, menor de edad, pero hijo de una familia de cierta posición económica le aplicamos una sanción de 100 pesos de multa lo que provoco que un grupo intentara asaltar el Juzgado de Paz dizque para echar del pueblo al Fiscal, entre mi pata e´mulo y yo los disuadimos de ello, años después me contaron que los orificios de los disparos que hice en el tribunal permanecieron por mucho tiempo.
Fuera de la rifa de aguante, las riñas entre mujeres más a menudo que entre hombres, juegos de azar y quejas por cuestiones alimenticias de menores, Arenoso era una comunidad apacible, que discurría entre la bullanguería, el ruido, el alcohol y los cachivaches –antigua denominación de la bachata—pero saque como experiencia una actitud para el trato con la gente, la experiencia de aprender a hurgar en Código Penal y, sobre todo, el convencimiento propio de que yo era penalista por encima de todo.
En algún momento de mi carrera he tenido que ejercer el área civil, de tierra y hasta laboral, pero para ello tengo la misma explicación que diera el poeta español Pedro Mata refiriéndose a su condición de poeta y ejercicio de la prosa “en el letargo de mi reposo augusto, mantengo indemne mi ilusión florida, machaco prosas por ganar la vida y esculpo versos para darme gusto” Con ello dejo sentada mi confesión: A mí me corre el Código Penal por las venas.
La UASD, enseñanza de vida
El régimen de Balaguer sintiéndose perdido arreció las presiones ciudadanas y la más vieja del nuevo mundo era receptáculo de ello; éramos, los jóvenes de aquel tiempo, sospechosos del crimen más horrendo según las autoridades: Ser Comunista.
El problema era que nadie o casi nadie sabía que era exactamente el comunismo, pero de todos, por ser jovenes, se sospechaba. Yo he bautizado a esa época como la “generación de los Perseguidos” y ciertamente, hace algunos años mi amigo el profesor Gabriel Hernández me regalo un ejemplar de las obras escogidas del Che Guevara particularmente encuadernada: por una de su tapa tenía una imagen de la virgen de La Altagracia y por la contratapa el Corazón de Jesús, esa era la única forma de transitar con ella bajo cierta seguridad.
En esas condiciones hice el CU y luego, ya con un PRD triunfante que para la época era sinónimo de libertad, de arrojo y combate a los desmanes de Balaguer, me traslade a la capital ingresando a facultad en el período 1979-1980. Para un hombre de pueblo acostumbrado a los vaivenes sedentarios de las ciudades del interior, un mundo pequeño sin mayores complicaciones y que se acercaba más a los criterios de la ruralidad que los citadinos, aquello fue un salto enorme.
Lo confieso me costó acostumbrarme a la capital cosa que nunca logre totalmente al punto que hoy día, por mis ocupaciones en la PGR, cuando entro a Santo Domingo, digo yo, que lo hago de espalda para a provechar cualquier brecha que me permita regresar. Definitivamente yo soy un campesino... pero aiveitio, como dicen por aca en el Cibao
Vivía en un lugar lejano allá en lo que hoy es el Este de Santo Domingo, Alma Rosa II en casa de una tía a la cual llegaba casi a la media noche pues en mi ruta de guagua era el último de los pasajeros en desmontarme eso me hizo entablar amistad con algunos choferes de la Ruta 8, hasta que esa misma situación me obligo a mudarme a un lugar que me acercara mas a mi Alma Mater. El campus de la UASD era, como es de suponer a pesar del cambio político, un hervidero se producían muchas protestas que nos obligaban a abandonar la docencia por días, pero siempre mantuve la esperanza de concluir mi carrera.
Allí conocí a gente verdaderamente interesante, la intelligentia de la época. Profesores como José Joaquín Bidó, José Antinoe Fiallo, Don Alberto Rincón, Rafael Alburquerque, Francisco del Rosario Diaz(EPD), Almanzor González, Alvaro Diaz, son solo unos nombres de la larga lista de brillantes expositores y académicos de los que me nutrí.
Lo cierto es que esa época marcó mi vida. Pienso que la experiencia de la cual puedo hacer alarde hoy no es precisamente la obetnida en la calle, en la practica privada, sino lo acumulado en varios años de estudio en la "Mas vieja del nuevo mundo"
jueves, 24 de septiembre de 2009
CULTURA DE TAMBORES
“Cuando me convidan pa´una rumba, cuando me convidan pa un bembé, siento un desespero que retumba y túmbala que tumba, tumba que tumba e…” La cultura caribeña tiene mucho de otras culturas, pero sobre todo, tenemos una presencia marcada de lo europeo y de lo africano. Ciertamente nuestra historia nos lleva a adoptar necesariamente elementos de la cultura Europea, fu quienes nos mostraron al resto del mundo y ellos también, trajeron los esclavos negros para aligerar la carga a unos indígenas que se iban agotando y desapareciendo lentamente.
En la Española, nombre que recibe la isla que comparten Haití y República Dominicana, unos pocos años después del descubrimiento los indígenas habían desaparecido. Don Fernando Benítez relata en su obra “1992, qué celebramos, que lamentamos” el “Padre” de la literatura mexicana afirma que en la Bahía de Yucatán los indígenas que recogían los corales y otras riquezas del mar, morían en poco mas de un años, casi sin pulmones por el esfuerzo de contener la respiración y la epidermis levantada por el salitre, dieciséis horas bajo el mar, seis días a la semana producían el acabose.
El tambor en diferentes denominaciones y formas, con sonidos diferentes se entronizo en nuestro gusto y preferencia. El merengue dominicano tiene como guía musical una tambora: especie de cilindro con cuero de chivo en ambos extremos, por un lado del macho y por otro de hembra que no haya parido. El son cubano emplea, por su lado, tambores como el bongo y la tumbadora dos instrumentos de cuero que funcionan combinados de dos uno primo y otro segundo la diferencia estriba en la circunferencia del cuero y que el bongo es mas pequeño que la tumbadora.
La salsa por igual. Al ser una adecuación del son con mayor estilo mas instrumentalización utiliza tambores de diferente denominaciones y capacidad. Pero la culminación de los instrumentos de cueros son los “Tambores Batá” una especie de manojo de cinco tambores en forma cilíndricos colocados en posición horizontal donde quien los toca requiere de capacidad de movimiento y agilidad para lograr la cadencia del ritmo y el que la nota no se pierda.
Dicen que quien toca los batá es necesariamente santero y debe “montarse” en algún santo del sincretismo religioso: Abacuá, elegua, ochun o cualquiera de los santos poderosos. De lo que si puedo dar testimonio es de que quien sea caribeño reaccionara necesariamente al sonido de algún tambor, cuando suena el cuero, nosotros que tenemos el “negro tras la oreja” es como si nos pincharan, la sangre hierve en las venas y salimos corriendo pal´bembé, tal como decía el Peter- El Conde- Rodríguez, un negrito de Ponce, hijo de bongosero que cantaba como los ángeles.
martes, 22 de septiembre de 2009
MODERNA INQUISICION
En el reciente proceso de modificación de la Constitución Dominicana y a propósito de la discusión acerca del comentado Art. 30 del proyecto, que consagra la garantía de la vida desde la concepción hasta la muerte, se ha desatado una agria polémica acerca del aborto permitido lo que ha puesto de manifiesto hasta donde la falta de formación de nuestros legisladores es una trampa que nos hemos creado los dominicanos.
En primer lugar el artículo no conlleva una discusión acerca del aborto, en realidad la pieza constitucional pretende garantizar—lógicamente—el mas preciado bien con que cuenta un ser humano que es la vida, ante tal circunstancia los lideres de la iglesia católica trajeron a colación que agregarle a dicho articulo un párrafo que diera la salvedad de la posibilidad de interrumpir la concepción, seria una manera de admitir el aborto.
Por un lado, la iglesia católica que no quiere anticonceptivos, pero tampoco aborto planta sus argumentos en una tesis cerrada, no al aborto, mantener el articulo tal como establece sin excepciones y finalmente los legisladores sucumbieron al miedo que significa contradecir la iglesia católica. En una palabra: venció el oscurantismo.
Esta bastante claro que no es posible ligar el credo religioso con lo científico, toda religión es oscura por conveniencia, pero lamentablemente, con legisladores genuflexos, temerosos e incapaces es posible lograr que una actitud acientífica se imponga por sobre lo que es correcto en términos científicos. El aborto terapéutico, medicamente admitido es correcto toda vez que se elige la vía de salvar a una criatura o su progenitora y eso, es necesario que se consagre en una ley pues de lo contrario, estaría la ciencia medica atada de pies y manos para tomar una decisión que es el día a día de los cirujanos, ginecobstetra y otros especialistas médicos.
La actitud de los legisladores dominicanos que aprobaron un articulo que garantiza la vida desde la concepción hasta la muerte, sin dar la tónica de la posibilidad de que ocurra otra circunstancia solamente quiere decir una cosa: ellos se dejaron acogotar por la iglesia, obviaron la ciencia y prefirieron el oscurantismo. Me recuerda aquel famoso episodio con Galileo durante la edad media: “…y todavía se mueve”
sábado, 12 de septiembre de 2009
EL VIEJO TRUHAN
En fin, una vida sencilla, bohemio, bebedor, peleonero, pendenciero y al final nada de que arrepentirse. Asi te moririas feliz, sobre todo si fuera de una borrachera, en brazo de pervertida meretriz de un burdel de mala muerte. Morir como viviste: UN VIEJO TRUHAN. El estribillo me gustó, no define nada, no identifica nada, pero siempre ha sido de mi predileccion hurgar en las genialidades de mis predilectos a ver que encuentro, esta vez encontre el "Pirata Cojo" de Sabina.